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jueves, 19 de noviembre de 2009

Conocimiento objetivo y subjetivo

Segunda Parte:

La concepción de la ciencia en su estado más puro, tomada como una actividad objetiva, en el que no intervienen, ni influyen los intereses económicos o políticos, ni las posiciones ideológicas, la visión del mundo se sustenta en la idea de que existe una relación de conocimiento entre el sujeto y el objeto.

El sujeto es el elemento activo y el sujeto le corresponde captar y registrar los fenómenos. Desde ese punto de vista, la explicación generada reflejará la realidad y será más profunda y precisa siempre y cuando el sujeto y el objeto se relacionen mediante instrumentos de observación los cuales son cada vez más confiables y que habría de suponer más costosos. Ese argumento nos lleva a pensar que la calidad de la ciencia y sus avances están estrechamente relacionados con las inversiones que se hacen en investigación.

La corriente del pensamiento que considera la ciencia como un producto de la curiosidad humana, que la ve como un conocimiento puro, sin contaminación ideológica y que su desarrollo depende del pensamiento del sujeto generador, está reconociendo el origen subjetivo y de hecho un acercamiento a sus bases espirituales, que en definitiva son las que le sirven de sustentación.
En ese aspecto diríamos que se está haciendo ciencia en su estado más puro, acercándonos con ello a la verdadera esencia del ser pensante como generador de las ideas más refinadas.
Hoy la mayoría de los científicos están muy comprometidos; unos trabajan para la industria de la guerra, otros para destruir el medio ambiente a través de productos. Con estos ejemplos podemos apreciar que la ciencia es puesta al servicio de los gobiernos , empresas inscrupulosas y los peores intereses, esa ciencia se aparta de la ética y pierde su objetividad y confianza.
Para que la ciencia conserve su pureza, todo trabajo o ejercicio científico debe ser congruente con un conjunto de supuestos teóricos. De ahí que el trabajo científico debe ser congruente con los valores éticos y mover a profundas reflexiones, las cuales nos acercarán a lo más profundo de nuestro ser y nuestra conciencia.

domingo, 15 de noviembre de 2009

El conocimiento objetivo y subjetivo

Primera parte:


La ciencia nos enseña a ver de manera objetiva el camino que nos permite alcanzar el conocimiento del mundo medible o alcanzable con los medios que se disponen. Trabaja de manera permanente para alcanzar el conocimiento de lo no medible hasta el momento. Los científicos no descansan, porque el pensamiento tampoco se detiene, es energía permanente que debe ser aprovechada, basta unas cuantas inhalaciones profundas y con esto provoca un flujo de energía en tu cuerpo.

Este planteamiento nos indica que deben existir dos o más vías para alcanzar ese conocimiento del mundo, el cual debe estar provisto de herramientas que nos permitan medir o alcanzar lo tangible. A manera de ejemplos podemos destacar los inventos y descubrimientos científicos; muchos de ellos se han convertido en verdaderos desafíos al ingenio humano.

Por ese camino alcanzamos el conocimiento objetivo el cual nos ha llevado a un quehacer científico usando algunos métodos empíricos. Un tipo de ciencias objetivas o ciencias fácticas, la constituyen: La Física, Química, Biología, Fisiología y otras. Están basadas en la búsqueda de la coherencia entre los hechos y la representación mental de los mismos. Esta coherencia es necesaria pero no suficiente, porque además exige observación y experimentación.

Por lo tanto, el objeto de las ciencias fácticas son los hechos, su método de observación y la experimentación y su criterio de verificación lo que se cumple cuando se aprueba el examen de la experiencia.

Desde el momento mismo en que un científico o investigador selecciona un objeto real y lo transforma en objeto de su conocimeinto, está involucrando en esa selección su subjetividad, al optar por un determinado método de estudio o hacer su particular interpretación de los resultados, también está aplicando su subjetividad, llegando así a determinada conclusión utilizando procesos mentales.

De hecho ninguna actividad humana es totalmente objetiva, por lo que las ciencias fácticas no son totalmente objetivas, ni mucho menos nos conducen a alcanzar el conocimiento de manera exclusiva por el camino de la objetividad. Pero esa objetividad es la parte impresinable de la ciencia, porque el ser humano trabaja en función de resultados, de cosas tangibles, o sea aquellas cosas de las que puede apropiarse de sus resultados de forma inmediata, importándole muy poco su origen y el proceso de evolución que permitió llegar hasta un resultado que puede utilizar preferiblemente para el bien de los demás.