domingo, 10 de abril de 2011

Viajando hacia nuestro interior: segunda parte


En la primera parte de este trabajo abordamos el problema del ego, el cual definitivamente nunca será un problema terminado y resuelto de manera definitiva porque estamos muy expuestos a los embates de la sociedad y si no tenemos una mente fuerte, fácilmente somos arrastrados por esas influencias.

Si la vida nos brinda la oportunidad de ganar la lotería y el ego no es bien manejado y se le mantiene domado, se experimentan cambios que pueden ser muy dañinos, porque tener dinero no es malo pero tenemos que saber como manejarnos y como manejar las relaciones con los demás cuando el dinero fluye y no se está listo para saberse manejar en esa nueva situación.


Cuando se está en alguna posición y ese ego no se controla hasta los familiares más cercanos tienen que pedir citas para conversar con el esclavo del ego. Conocí una persona que hasta su propia esposa para llamarlo tenía que incluir su título universitario.


También, son muchos los casos cuando el hombre adquiere algún ascenso social o económico, encuentra que su compañera que estuvo con él luchando hombro con hombro, hoy no la considera digna y la menosprecia, he ahí una gran evidencia del trabajo del ego.


Ciertamente, como escribiera el Maestro Swami Gurú Devanand Saraswati Ji Maharaj, nacimos para triunfar y ser felices, cuando te llenas de paz y armonía y seguridad en uno mismo, fuerza de voluntad y vocación de servicio, se va perdiendo el espacio del ego, empieza a reconocer todo lo bueno que hay en tu interior y se enciende la poderosa llama que hay dentro de cada uno de nosotros, la realidad se nos muestra tal como es, no como nosotros queremos que sea.


Otro aspecto importante del que debemos liberarnos para llevar menos equipaje en nuestro largo viaje hacia la verdadera esencia de nuestro ser es la de no hablar mal de otras personas, los principios socráticos son muy valiosos para esas situaciones, que resultan muy desagradables; esos principios son muy conocidos, pero siempre vale la pena recordarlos y tenerlos presentes para no caer en la trampa de hablar mal de otra persona, esos principios están fundamentados en:


La verdad: si es verdad, puedo escucharlo


La bondad: Si es bueno, también puedo prestar mis oídos para escucharlo


No hace daño a nadie: Si lo que se quiere decir es verdad, es bueno y no hace daño a nadie, entonces podemos decir que pasó la prueba de los principios socráticos.


Asumir estos principios como una guía de vida es saludable, constituyen una medicina preventiva para las enfermedades del alma y a la larga para las enfermedades corporales. Quien no habla mal de otras personas nunca oscurece su corazón y siempre se mantiene en el camino para alcanzar la gloria del Ser Supremo.


En la tercera parte nos referiremos a otros aspectos importantes que nos ayudarán a transitar el camino hacia una paz permanente y una vida tranquila y productiva.

1 comentario:

  1. Hola, yo h emprendido muchos viajes a mi interior, pero en este momento lo que más me gustaría es quedarme en unos buenos hoteles en París. Un buen viaje también es una forma de conocerse.

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